Cómo elegir la encimera ideal en cocinas abiertas

Las cocinas abiertas han cambiado la forma en la que se vive la casa. Ya no son un espacio aislado, sino una parte visible del salón o del comedor, donde todo cuenta: los materiales, los colores y, especialmente, la encimera. Elegir bien esta superficie es clave, porque no solo tiene que funcionar en el día a día, sino también encajar visualmente con el resto de la vivienda.

El primer aspecto a tener en cuenta es que la encimera va a estar siempre a la vista. En una cocina abierta no existe ese “fuera de plano” que antes permitía ocultar el uso o el desgaste. Por eso conviene apostar por materiales que mantengan su aspecto con el paso del tiempo. Superficies resistentes al calor, a las manchas y al uso continuado aportan tranquilidad y evitan que la cocina destaque por motivos equivocados.

El color y el acabado juegan un papel importante en la integración con el resto del espacio. Los tonos neutros, como piedras claras, beiges o grises suaves, suelen funcionar bien porque dialogan con distintos estilos y no saturan visualmente. En cocinas abiertas, este tipo de colores ayuda a que la encimera no compita con el mobiliario del salón, sino que forme parte de un conjunto equilibrado. Los acabados muy marcados o con demasiado contraste pueden resultar atractivos al principio, pero conviene valorar si seguirán encajando a largo plazo.

Otro punto clave es el formato. Las encimeras continuas, con pocas juntas, ayudan a que la cocina se perciba más ordenada y limpia de manera visual. Cuando la encimera ocupa una posición central o se abre hacia la zona de estar, una superficie amplia y bien resuelta puede convertirse en el eje del espacio, tanto para cocinar como para compartir momentos. Si además la encimera se reviste también en los laterales o en el frontal, el conjunto gana coherencia y la cocina se integra mejor en el resto de la vivienda, algo especialmente importante en espacios abiertos.

La forma en la que se usa la cocina también debería influir en la elección. No es lo mismo una encimera pensada para preparar comidas a diario que una que se utiliza también como mesa improvisada. En estos casos, es importante que la superficie sea cómoda y fácil de limpiar, ya que va a tener un contacto constante con personas y objetos.

Por último, conviene pensar la encimera como parte de un todo. La iluminación, la grifería, los electrodomésticos y el mobiliario influyen en cómo se percibe. Elegir una encimera porcelánica adecuada no es solo una decisión técnica, sino una forma de dar coherencia a un espacio que se comparte. En una cocina abierta, cuando la encimera está bien elegida, todo fluye con naturalidad y el conjunto se siente más equilibrado.

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